...cuando ese escalofrío recorre la espalda de quien ve tu trabajo, felicidades, tocaste aquel éter que llamamos arte, ¿cree usted que ya me desquicié, o que mi desquició alcanzó su clímax?
Jugando con las palabras como quien juega con arcilla, nos escribe Dully unos versos tanto melancólicos como enigmáticos, como deberían ser todos los versos. Nada como el desamor para inspirar buenos poemas.