Señor Director: Una página rosada y negra no hace más que recordarme a cierta tribu urbana que conocemos los treintones. Si a eso le agregamos calaveras, no puedo dejar de pensar en ese capítulo de South Park...
(...) Nunca imaginé que quien movía mis fibras también podría destrozarme el alma. A todas las calaveras que me leen: vivan, aun con el peso del dolor. Los recuerdos no desaparecen; solo se cubren de polvo mientras nuevos momentos intentan ocupar su lugar.