Sentado en la banca diviso como la templanza se aproxima a mi, tan bella, tan hermosa, tan gentil que me agarra de las manos como queriéndome algo decir. Ella tan sabia y con mucha confianza, intenta besar mis sentimientos que guardan aquella añoranza como la lluvia en las plantas.
(...) vivo en mi mundo atrabiliario donde los hoyudos son personajes llenos de fama y privilegios y los verdaderos prohombres, son relegados de los medios de comunicación social. Punto aparte, los nativos no digitales somos excluidos, no solo técnicamente, si no también por intereses sociales (...)