
Carta enviada el 31 de mayo 2026.
por Charano Saldaña
charanosaldana94@gmail.com
Estimado director:
Lo que mal empieza, mal termina,
recuerda que la presión
hasta el hierro lo lastima.
Incluso las heridas pequeñas
dejan marcas y cicatriz,
porque hay dolores silenciosos
difíciles de extinguir.
Todo tiene su límite,
la cuerda rompe por lo más delgado,
y tanto va el cántaro al agua
hasta que algo queda quebrado.
No siempre después de la tormenta
llega la calma que esperabas,
porque el problema nunca fue la última gota…
sino que el vaso ya estaba destrozado.
Charano Saldaña