
Carta enviada el 01 de mayo 2026.
por Charaño Saldaña
charanosaldana94@gmail.com
Estimado director:
Son las 4 y la casa está en coma…
ni el ruido respira, pero mi cabeza no perdona…
La pantalla me alumbra la cara cansada,
ojeras profundas, mirada apagada,
cuadernos abiertos, la pieza cerrada,
y una presión en el pecho que no dice nada.
Entre libros me pierdo, pero no me encuentro,
aprendo mil cosas que no tocan lo adentro,
subrayo palabras pa’ sentir que progreso,
pero sigo estancado en el mismo proceso.
Me dicen “enfócate”, “todo es disciplina”,
pero no ven la guerra que cargo encima,
no elegí esta mente que nunca termina,
me deja despierto aunque el cuerpo se rinda.
Y escribo pa’ drenar lo que no digo en voz,
porque si lo hablo… siento que pierdo el control,
como si admitirlo me hiciera peor,
como si el silencio tuviera más valor.
Y si me apago… ¿quién queda despierto?
si ni en el espejo me siento completo,
hablo conmigo y no llego a acuerdo,
mi propia cabeza se volvió un desierto.
Pero hay algo enfermo que igual me alimenta…
una voz que susurra y nunca se ausenta,
me dice “escribe aunque te revientes”…
como si el dolor fuera lo que me mantiene.
Mi mente divaga, no hay escapatoria,
entre lo que estudio y lo que me devora,
si sigo el camino siento que me ahoga,
si escribo respiro… pero dura tan poca.
Sigo culturizándome pa’ no caer,
aunque cada página me haga ceder,
porque tengo miedo de un día entender…
que todo este esfuerzo no me va a sostener.
Me hice rutina este insomnio maldito,
hablando con sombras que nunca repito,
imaginando futuros que no necesito,
pero igual los pienso… aunque me derrito.
Quisiera apagarme, cortar la corriente,
dejar de pensar de forma tan hiriente,
pero esta cabeza no sabe de suerte,
me lleva al borde… y se ríe de frente.
El estudio promete que todo mejora,
la escritura sangra lo que el alma implora,
una me empuja, la otra me devora,
y quedo en el medio… perdiendo la hora.
Ni una me llena, ni una me salva,
solo me mantienen con vida en pausa,
como si existiera sin tener causa,
como si el mañana nunca llegara.
Y si todo esto no tiene sentido…
si sangrar en versos es solo un ruido,
si todo lo que hago se queda en lo mismo,
peleando conmigo… cayendo en lo cíclico…
Mi mente divaga, no hay escapatoria,
entre lo que sueño y esta trayectoria,
si estudio me pierdo, si escribo me hundo,
pero es lo único que me ata a este mundo.
Sigo culturizándome pa’ no desaparecer,
aunque por dentro me empiece a romper,
porque si un día dejo de entender…
capaz que ese día deje de ser.
No encontré respuestas…
pero encontré esto…
Si dejo de escribir…
no sé si sigo existiendo.
Charano Saldaña