La memoria de un amor feliz

¿Cómo seguir siendo feliz cuando alguien más sangra por la misma herida?
Admin Calavera
27 de junio de 2026

Carta enviada el 17 de junio 2026.

por Mata Hari

Hoy, señor Director, no vengo a dejar líneas existencialistas ni reflexiones densas en este espacio. Le traigo una historia de amor real. De esas que no hacen ruido, que no piden testigos, pero se quedan para siempre. Una historia que podría bordarse en una hoja de seda: suave, luminosa, y aun así imposible de olvidar.

Todo sucedía alrededor de la facultad. Pasillos largos, computadores encendidos hasta tarde, trabajos en grupo que eran apenas una excusa para quedarse un poco más. Yo venía con el corazón roto por un amor reciente; él también. Nos encontramos ahí, en ese punto frágil donde nadie exige demasiado, donde todavía se cree que amar es algo sencillo. Éramos jóvenes. No solo por la edad, sino por la forma de sentir. No había listas, ni cálculos, ni defensas. Nos mirábamos con una limpieza casi ingenua, como si el mundo aún no nos hubiese enseñado a desconfiar. Había tiempo. Había futuro.

La vida que armamos juntos tenía una luz propia. Dos personas de veintitantos descubriendo que la felicidad podía ser simple: una copa de vino compartida, noches que se alargaban sin culpa, mañanas con ojeras rumbo a la universidad, karaokes mal cantados, canciones que todavía regresan y aprietan el pecho. En esos años, señor Director, yo no era la espía que soy ahora. No sabía esconderme. Miraba a los ojos y me quedaba.

Donde íbamos, algo se encendía. Llenábamos los lugares de risas, de besos, de escapadas silenciosas. Buscábamos rincones donde nuestro amor pudiera existir sin ser observado, sin ser juzgado. Y existía. De una manera intensa y limpia.

Pero el amor, incluso el más puro, no siempre alcanza. La vida, amargamente justa, dio por un lado y cobró por el otro. Había otra mujer, sostenida por su propio dolor, que me señaló como culpable. Sus llamadas, su tristeza, su insistencia fueron sembrando una culpa que terminó por erosionarlo todo. ¿Cómo seguir siendo feliz cuando alguien más sangra por la misma herida? Nos separamos.

Hoy, con más años encima y con el cuerpo y el alma marcados por varias decepciones, nos volvemos a encontrar de vez en cuando, cuando la vida va bien o cuando simplemente pesa. Nos miramos distinto. Ya no con la inocencia de antes, sino con esa lucidez cansada que deja la vida cuando ha golpeado más de una vez. Y aun así, algo permanece. Recordamos cuando amar no era visto como una insolencia, cuando el deseo no necesitaba explicaciones. Pero también sabemos que hay amores que no sobreviven a una segunda versión. Que volver a intentarlo podría borrar lo único que quedó intacto: el recuerdo.

Por eso elegimos quedarnos ahí. En el recuerdo tibio. Porque la verdad, dicha sin épica, es que la vida siguió, el tiempo pasó, llegaron otros amores…
pero ninguno volvió a sentirse así.

Mata Hari

  • ¿Te gustaría participar enviando una carta? Hazlo acá

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Calavera Lectora tiene como objetivo brindar contenido de alta calidad a nuestros visitantes. Nos esforzamos por asegurar que toda la información publicada esté respaldada por fuentes confiables y referencias adecuadas. Si el contenido no presenta referencias, es porque se trata de contenido de libre consulta en la red. Si encuentra contenido que incumpla con los derechos de autor, por favor, comuníquese con nosotros para tomar las medidas necesarias.
crosschevron-down