Decisiones, por Mata Hari

Pero por ahora, me quedo con la leve esperanza, de que el domingo por la tarde, cuando vuelva a cuestionarlo todo, con el peso acumulado de la semana y ese silencio espeso que traen los domingos, ordenaré mi vida una vez más. Haré un nuevo plan de compra, otra vez para el próximo pago.
Admin Calavera
17 de mayo de 2026

Carta enviada el 30 de abril 2026.

por Mata Hari

Señor Director:
Caminando entre las góndolas del supermercado, con el pelo mal tomado, tuve una reflexión que merece serle contada. Me recordó demasiado a mí misma. Y, peor aún, a mis elecciones.

Debo confesar que habita en mí una obstinación silenciosa. Me gusta leer etiquetas, comparar ingredientes, fingir que esta vez elegiré mejor. Me tomo el tiempo y me informo. Sin embargo, mi mano termina,casi sin pensar, en el mismo lugar de siempre. A veces por apuro, otras por cansancio, otras simplemente porque una ya sabe dónde está todo. El punto es que siempre es el mismo lugar….

Empujo el carro como quien empuja una idea que ya viene cansada de antes. Intelectualizo la compra. Me digo que ahora sí, que no se trata de comprar por comprar, que hay que hacerlo con conciencia, con criterio, con una ética mínima. Me escucho interiormente convincente. Me creo, incluso.

Pero a los pocos minutos aparece esa pregunta ácida e inevitable, quién puede creer, honestamente, que en medio de repisas repletas con todo al alcance de la mano, aparecerá, al fondo, casi milagrosamente, el producto soñado???? Ese que no necesite adornos, que venga en papel reciclado, lleno de vitaminas, sin preservantes ni etiquetas negras de advertencia. Ese que no me engañe otra vez.

Qué pretensión la mía, señor Director, buscar algo que nutra hasta la médula en este templo de luces frías, pasillos infinitos y tanta promesa en oferta… Me doy cuenta, otra vez, de que he caído en lo mismo. Pero aquí estoy, como siempre.

Esta vez elegí azúcar rubia orgánica. Tiene un color marrón que parece honesto, una hoja verde en el envase y un precio que castiga un poco. Y sí, es más cara, pero me terminó por convencer. Hay algo tranquilizador en eso de pagar de más por la ilusión de haber elegido mejor, se siente bien. El azúcar blanca, en cambio, se ve tan perfecta, tan pura, tan plana… me parece peligrosa. Acaso, hay que desconfiar de lo que se presenta sin fisuras? concuerdo conmigo misma, si, hay que desconfiar.

Salí feliz del supermercado. A estas alturas, comprar me da algo de consuelo. Me estoy haciendo mayor, siento un cierto placer discreto en llenar la despensa, en sentir que al menos algo está bajo mi control. Ya sí , sé… que bastará un nuevo podcast, una conversación o una epifanía en la madrugada para tirar por la borda mi elección más reciente. Pero por ahora, me quedo con la leve esperanza, de que el domingo por la tarde, cuando vuelva a cuestionarlo todo, con el peso acumulado de la semana y ese silencio espeso que traen los domingos, ordenaré mi vida una vez más. Haré un nuevo plan de compra, otra vez para el próximo pago.

Después de todo, señor Director, no es acaso la esperanza el último mal que quedó al fondo de la caja de Pandora para ser descubierta?? No cuestionaré las decisiones de Zeus, a estas alturas. Aunque ya sepa, más o menos, cuál es el final de esta historia…

Mata Hari

  • ¿Te gustaría participar enviando una carta? Hazlo acá

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Calavera Lectora tiene como objetivo brindar contenido de alta calidad a nuestros visitantes. Nos esforzamos por asegurar que toda la información publicada esté respaldada por fuentes confiables y referencias adecuadas. Si el contenido no presenta referencias, es porque se trata de contenido de libre consulta en la red. Si encuentra contenido que incumpla con los derechos de autor, por favor, comuníquese con nosotros para tomar las medidas necesarias.
crosschevron-down