Constante rumiación que me tiene desesperada 💀

Él me dejó y no sé por qué le escribo. Tal vez porque hablarle sigue siendo la única forma que tengo de no desaparecer del todo. El silencio me pesa, y en él, su nombre resuena como una gota que no para de caer.
Admin Calavera
22 de agosto de 2026

Carta enviada el 16 de agosto 2026.

por Andrea

Señor director,

Me comunico con usted, debido a una constante rumiación que me tiene desesperada. Él me dejó y no sé por qué le escribo. Tal vez porque hablarle sigue siendo la única forma que tengo de no desaparecer del todo. El silencio me pesa, y en él, su nombre resuena como una gota que no para de caer. Cómo no extrañarle, si durante años confundí su presencia con una especie de salvación. Era tan poco lo que me daba, y, aun así, era lo único que tenía.

Pienso a veces que arruiné su vida, que se cansó de mí, de mi forma de amar, de mi insistencia en quedarme cuando ya no quería. Me pregunto qué hice mal —una pregunta inútil, lo sé—, pero igual la repito. ¿Le daba asco mi cuerpo, mi cara, mis palabras? ¿O simplemente le dolía mirarme porque en mí se reflejaba algo que no quería aceptar?

De vez en cuando me percato que ve mis historias de Instagram, pone mi canción favorita, lee los libros que siempre me gustaron y de los que siempre le hablé. No sé si eso es un gesto o una sombra. Si espera que lo note, o si no puede evitarlo. Me sorprende pensarlo así, como si su vida siguiera rozando la mía por error. A veces creo que solo la muerte lograría hacerlo mirar hacia mí de nuevo. No se asuste, no lo digo desde la desesperación, sino desde esa calma triste de quien ya entendió que hay cosas que no vuelven.

He de admitir que soy una tonta, sigo esperando su mensaje, aunque sé que no va a llegar. No sé qué me dolería más: que siga sin escribirme, o que lo haga como si nada. Tal vez ya está con alguien más. No lo entiendo, y no sé si quiero entenderlo. No volvería con él, lo sé, pero igual me dolería verlo con alguien más. Es absurdo, pero hay heridas que se alimentan de su propia contradicción.

Viví y luché por él. No porque me lo pidiera, sino porque era la única manera en que sabía vivir. Y ahora que no está, el mundo sigue ahí. Igual de gris, igual de lejano, y yo no encuentro dónde apoyarme. De verdad, lo extraño mucho. No solo como pareja que fue, sino como el amigo que pensé que era, extraño que alguien me diga que valgo para algo, extraño pensar que tenía un refugio, porque ahora no siento, ni tengo uno. Así que sí, lo extraño muchísimo.

Lo sueño todos los días. A veces aparece entero, a veces apenas como un olor, una rose, una luz detrás de una ventana. No quiero que vuelva, pero quisiera verlo. Saber que existe. Que no me inventé todo esto.

Con él siempre estuve sola. Pero ahora sin él, la soledad cambió. Antes tenía su nombre, ahora no tiene ninguno.

No sabía a quién hablarle, me siento sola y sola estoy. Perdón si lo posiciono en una situación incomoda.

Atentamente,

Andrea

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2 comments on “Constante rumiación que me tiene desesperada 💀”

  1. Quizás no soy quien para decir algo, ni siquiera sé que me lleva a escribirle a extraños, pero no dependas de otros, la existencia a través de otros es muy destructiva, claro que vales y mucho y no porque otros te lo digan, vales porque eres una persona perfectamente imperfecta y así como tú lo miras a él, hay alguien por ahí que quisiera que lo vieras, pero debes encontrar tu respuesta dentro, antes de encontrarla fuera…. No mendigues algo que te podría dar por toneladas la persona correcta, quizás estoy igualmente herido que tú, pero decidí caminar aún cuando me desangró en cada paso, esto se trata de convicción, espero que estés mejor y encuentres alguien que te quiera para que no extrañes lo que no es…….

  2. Querida Andrea:

    Leí dos veces su texto, o quizás tres... me he quedado pensando en sus palabras, de eso no le quepa duda alguna.

    Quizá el error está en preguntarse por qué se fue. Hay preguntas que no esconden respuestas, sino abismos demasiado grandes para ser explicados.

    Como espía también caminé por esos paisajes. También confundí una presencia con un refugio y busqué señales donde solo había un silencio ensordecedor. Con el tiempo entendí algo bastante menos romántico: nadie puede salvarnos de nuestra propia soledad y ahí, aunque no lo crea, está la magia.

    Usted dice que con él siempre estuvo sola. Quizá ahí comienza la respuesta que tanto busca...

    No convierta sus canciones, sus libros o sus historias en oráculos. El universo ya es suficientemente absurdo como para que Instagram tenga la última palabra.

    Puede extrañarlo. Puede soñarlo. Incluso puede seguir queriéndolo.
    Pero no le entregue el significado de su existencia a nadie, ni siquiera a él...

    La espía aprendió, después de perderse bastante, que a veces el verdadero regreso no es hacia quien se fue, es hacia una misma. Es ahí, donde se cae el velo y vemos nuestro verdadero rostro.

    Yo sé que se encontrará... ese día será magia pura. Estoy segura.

    Un abrazo de la espía

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