Siento que la nación ha entrado en un cuarto oscuro donde convergen la esperanza y la sombra. No hablo de partidos ni de encuestas sino de esa atmósfera profunda que sacude la cultura, la memoria y las palabras.
Tiene unos ojos donde cualquier hombre podría perderse. Una vez que empezó el canto de la sirena, donde me prometía amor y poner el cielo a mis placeres, comencé a observar...