Por sencillas que parezcan, no hay preguntas sencillas de responder. Un buen ejemplo es la pregunta de Daniel, quien envía una consulta con total inocencia, pero que no dejó dormir a quien escribe estas palabras.
(...) Sé que toda vida tiene un precio, el precio es seguir el camino aunque tengas que resistir el peso del mundo en tus hombros y no dudo de que hay que decir la verdad...