...Una mano estuvo en mi hombro en cada paso, cada vez que me rompí en mil pedazos estuvo ahí, cada vez que caí estuvo ahí, hecho mierda odiando el mundo, despreciando mi propia existencia el estuvo ahí, escuchó mi historia mil veces y me contuvo.
Manifestar lo mucho que me complace y dignifica este espacio es decir poco. Amo las entregas silenciosas en favor de las letras, de lo manifestado y de lo que se calla también. Amo que se aprecie intensamente lo que muchos otros rozan (...)