Amable Director, Hace algún tiempo, desde mi ventana, contemplé un crepúsculo que anunciaba una noche distinta. Observaba lo que restaba, de la puesta de sol, siempre desde mi ventana.
Estimado director: No sé si esta carta cumple con los requisitos editoriales o con los estándares mínimos de cordura, pero fue preparada siguiendo una receta bastante difundida entre quienes todavía creen que escribir sirve para algo más que llenar el tiempo. Tomé, como indicaba, una porción generosa de melancolía de esa que no caduca y […]