El terror, cuando se escribe desde nuestras propias heridas, deja de ser un simple artificio para volverse una mirada lúcida sobre lo que somos y tememos.
"Estimado director, Tinder me tiene podrido, y cualquier otra red social relacionada a conocer personas. Apenas cumplí los 18 años me creé mi perfil. Al principio, como siempre lo hacen estas malditas apps, tuve muchos likes y match. A los nuevos usuarios nos publicitan como si fuéramos los nuevos Brad Pitt."