Me tomaré el atrevimiento de compartir con ustedes, compañeros suscriptores, este pequeño poema que escribí teniendo como inspiración a todas las abuelitas que, por circunstancias que se escapan de su control, deben criar una ultima vez.
Aquí estoy del otro lado del tablero una vez más, esta vez quiero contarle mi pena…otra noche donde me llama el tintero, he vuelto a acordarme de él… Se llamaba Juan...