Al principio pensé que lo único que las redes sociales podían robarnos era nuestro tiempo. Pero ahora me doy cuenta de lo equivocada que estaba. Además de acortar nuestro span de atención, comparándolo al de un pez dorado, me he percatado de una espantosa metamorfosis que tuvo lugar a causa del uso excesivo de redes sociales con videos cortos...
Me tomaré el atrevimiento de compartir con ustedes, compañeros suscriptores, este pequeño poema que escribí teniendo como inspiración a todas las abuelitas que, por circunstancias que se escapan de su control, deben criar una ultima vez.