La mayoría de las metodologías tradicionales no están diseñadas para nuestras formas de pensar. ¿Por qué, entonces, negar el uso de nuevas herramientas, como la inteligencia artificial, que pueden ayudarnos a traducir lo que sentimos o pensamos en algo concreto?
Personalmente, quiero aprovechar de decirte que en las actuales circunstancias es muy difícil disponer de tiempo para la actividad epistolar, para la reflexión y, en realidad, para cualquier actividad que involucre un tiempo de libertad, un acto libre, en general.