Y de pronto, ese hilo que colgaba ¡que solo tú y yo conocemos! gritaba que no había nada más real. Desde ese suave beso supe que quería morir ahí, en la luna.
¿Y si hoy comienzo con total soltura a hablar de este miedo intenso que la vida me produce? ¿del desgaste de mis sueños? de esos sueños simples que olieron a finales, y que hoy temen no tocar jamás.