Amable Director, Hace algún tiempo, desde mi ventana, contemplé un crepúsculo que anunciaba una noche distinta. Observaba lo que restaba, de la puesta de sol, siempre desde mi ventana.
Soffia Cavilar nos recuerda que la adultez, además de un montón de deudas, también es una careta que mantenemos para fingir que todo funciona, cuando, en realidad, todo se derrumba tan, pero tan lentamente, que nadie lo nota.