Kodata nos envía poéticos párrafos indagando los alcances el infinito: aquello que nuestra condición mortal nos impide conocer a cabalidad ¿O no? Como nadie sabe qué pasa después de morir, dejamos abierta la interrogante.
...Una mano estuvo en mi hombro en cada paso, cada vez que me rompí en mil pedazos estuvo ahí, cada vez que caí estuvo ahí, hecho mierda odiando el mundo, despreciando mi propia existencia el estuvo ahí, escuchó mi historia mil veces y me contuvo.