Señor director: Yo no le he contado, pero en mis tiempos fui el arquero del Bibiano Magdaleno, un club de Cuarta B con un rico historial de corrupción dirigencial, peleas entre los jugadores, arreglo de partidos, y, sobre todo, derrotas...
Estimado director: Le escribo no para que me entiendan, sino para no seguir ahogándome en un silencio que ya aprendió a doler. Crecí en una casa donde los gritos eran el idioma oficial y el miedo, el único techo firme. Mi padre no hablaba: estallaba. Y cada estallido caía sobre mi madre… y también sobre […]