Bajo el sugestivo nombre de Dr. Amarguete, nos llega esta pataleta en contra el colegio, pero a favor de los libros. Más o menos. ¿Es acaso una exageración? ¿Debería prohibirse la lectura en los colegios?
Personalmente, quiero aprovechar de decirte que en las actuales circunstancias es muy difícil disponer de tiempo para la actividad epistolar, para la reflexión y, en realidad, para cualquier actividad que involucre un tiempo de libertad, un acto libre, en general.