Por sencillas que parezcan, no hay preguntas sencillas de responder. Un buen ejemplo es la pregunta de Daniel, quien envía una consulta con total inocencia, pero que no dejó dormir a quien escribe estas palabras.
...Una mano estuvo en mi hombro en cada paso, cada vez que me rompí en mil pedazos estuvo ahí, cada vez que caí estuvo ahí, hecho mierda odiando el mundo, despreciando mi propia existencia el estuvo ahí, escuchó mi historia mil veces y me contuvo.