Ella fue un mana dulce que hacía eones no probaba, pero no soporto estar con el Diablo, menos aún cuando mi economía psique y corazón se caían a pedazos por asunto caprichoso del azar…
Cada día parece un sueño, uno donde cada imagen se distorsiona y crea sus propios colores. No siempre son los adecuados, pero tristemente viven en nuestros corazones. Sin embargo, entre las sombras de la rutina y esos momentos que quisiéramos olvidar, aparecen sonrisas inesperadas (...)