Almendra envía un poema que aparentemente habla sobre zapatos, prenda encargada de ocultar dedos chuecos y protegernos del pedregoso camino. Sin duda, nuestra prenda favorita. Realmente y metafóricamente.
Jugando con las palabras como quien juega con arcilla, nos escribe Dully unos versos tanto melancólicos como enigmáticos, como deberían ser todos los versos. Nada como el desamor para inspirar buenos poemas.