Al César lo que es del César y a Dios, lo que es de Dios

Esa contradicción me resultó demasiado familiar: la de buscar a Dios cuando todo duele, y al mismo tiempo sentir que dudar de él es una falta.
Admin Calavera
27 de junio de 2026

Carta enviada el 24 de junio 2026.

por Mata Hari

Anoche, señor Director, volvía en Uber después del trabajo. El conductor escuchaba a Canserbero. No supe el nombre de la canción, pero sus rimas son dificiles de ignorar. El chofer, con ese entusiasmo sincero de quien admira de verdad a alguien, me contó que era su artista favorito. Yo no dije nada. Me quedé escuchando. La letra era dura, honesta y dolida. No intentaba agradar; interpelaba todo el tiempo.

Canserbero dudaba de Dios, pero lo hacía casi pidiendo perdón. Como si cuestionar fuese algo que se hace en voz baja, con culpa. Esa contradicción me resultó demasiado familiar: la de buscar a Dios cuando todo duele, y al mismo tiempo sentir que dudar de él es una falta. En la canción aparecía esa pregunta incómoda que muchos evitamos: cómo creer en un Dios que guarda silencio mientras el mundo se desangra (?).

Mientras el auto avanzaba, esas preguntas me empezaron a incomodar. Y apareció otra, todavía más incómoda: con qué cara una persona como yo, con problemas pequeños, domésticos, casi vergonzosos al lado del horror, puede pedir ayuda divina? Basta mirar las noticias o las redes para ver guerras, hambre, cuerpos rotos, vidas arrasadas. Todo ocurre frente a nosotros, en alta definición, y aun así tomamos palco y seguimos con nuestras rutinas.

Pensé en Gaza y en muchos horrores más. Pensé en lo desproporcionado que suena pedir por mi futuro cuando hay personas intentando sobrevivir. No fue una conclusión grandilocuente; fue más bien una sensación amarga. Una mezcla de culpa, de vergüenza, de cansancio. Como si pedirle algo a Dios, en ese contexto, fuese una manera cómoda de no mirar demasiado.

Y aún así, entendí algo simple: muchas de las cosas que duelen no se arreglan rezando. Se arreglan ,o al menos se enfrentan, cuando alguien hace algo. Cuando alguien decide no mirar para el lado. Las grandes injusticias no se terminan por milagro, sino porque alguien, alguna vez, se levantó y actuó.

No sé si Dios existe o no. No tengo respuestas. Tampoco siento culpa por preguntarme dónde está. Quizás el problema no sea creer o no creer, sino esperar que algo externo venga a hacerse cargo de lo que claramente nos corresponde como humanidad. Tal vez mirar al cielo ha sido, muchas veces, una forma ingenua de no mirarnos entre nosotros.

La verdad es menos cómoda y menos poética: este mundo es lo que hacemos con él. Con nuestras decisiones, nuestros silencios, nuestras omisiones. No sé si dejar de creer en Dios soluciona algo. Pero sí sé que dejar de actuar no soluciona nada.

Anoche, señor Director, bajé del auto sin respuestas. Solo con una certeza frágil pero honesta: no hay que esperar milagros para empezar a limpiar la maleza. A veces, ser humano consiste simplemente en hacerse cargo.

Mata Hari

  • ¿Te gustaría participar enviando una carta? Hazlo acá

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Calavera Lectora tiene como objetivo brindar contenido de alta calidad a nuestros visitantes. Nos esforzamos por asegurar que toda la información publicada esté respaldada por fuentes confiables y referencias adecuadas. Si el contenido no presenta referencias, es porque se trata de contenido de libre consulta en la red. Si encuentra contenido que incumpla con los derechos de autor, por favor, comuníquese con nosotros para tomar las medidas necesarias.
crosschevron-down