
Carta enviada el 10 abril.
por Amaryn Darel
Cuando todo se vuelve más pesado, termino recurriendo aquí.
A este espacio donde las palabras dicen lo que mi boca no logra soltar.
Las encrucijadas del amor nublan mis pensamientos.
¿Es mejor amar a alguien… o amar a quien te ama?
¿Cómo se supone que uno entrega todo lo que es, si no ama a esa persona?
La palabra te amo suena ligera, casi superficial. Fácil de decir.
Y quizás por eso mismo duele más: porque es sencilla cuando no es para quien realmente importa.
Porque no es esa persona. Nunca es esa persona.
Señor Director, perdone la demora en saludar.
¿Alguna vez se ha sentido tan fuera de lugar que todo lo que ve parece vacío?
Como si la vida ocurriera frente a usted, pero sin tocarlo realmente.
Miro por la ventana y veo personas que se llenan la boca diciendo que “viven”.
Y no puedo evitar preguntarme: ¿eso es vivir?
¿Vivir es amar?
¿Es simplemente existir, comer, respirar y repetir?
¿Qué significa realmente vivir?
Hay una angustia silenciosa en todo esto.
En lo que puedo llegar a ser.
En lo que todos podríamos llegar a convertirnos si seguimos llamando vida a algo que no se siente como tal.
Y entonces vuelvo a la misma pregunta, una que no deja de perseguirme:
¿Esto es lo correcto?
¿Y qué es, en realidad, lo correcto?
Amaryn D.