
Carta enviada el 12 de junio 2026.
por Alelí
alejandraoyarce13@gmail.com
Señor director o directora:
Junto con saludar y agradecida de su lectura y publicación de mis cartas. Quiero comentarle que, hasta el momento he disfrutado abordando en mis epístolas temas universales y que van más allá de los géneros; sin embargo, manteniendo la sinceridad en la comunicación, hay algo que me perturba y me gana la inquietud de saber si es usted una calavera de hombre o de mujer y discúlpeme si la pregunta es invasiva, pero solo quisiera saber si me comunico con un interlocutor masculino, femenino o transgénero. Nada cambiará, por supuesto, en mi valoración de este canal prodigioso que ofrece la posibilidad de conectar vida y muerte a través de un actividad tan noble como la correspondencia.
Me despido afectuosamente,
Alelí.
💀: Estimada Alelí: a menos que seamos frenólogos anacrónicos, o bien, paleontólogas expertas, es cierto decir que resulta difícil conocer el género de una calavera tan solo con mirarla. Por eso, consideramos, es un signo universal, lo más parecido al alma: todos somos esqueletos, todos tenemos una calavera en nuestro interior (sic). Quien responde ahora es hombre, pero a veces es mujer, y otras veces alguien a quien dichas etiquetas le repelen. Todo depende de la carga laboral, muy lamentablemente. Siga escribiendo, que para nosotros es un orgullo leer. Att, Director.