Solo un abrazo, una caricia o tan solo un hola hijo.. Como con tanta soltura puedes refregar la muerte de quien lo amaba. Sin condición ni prejuicios, sin temor a dar lo todo por él(...)
(...) Nunca imaginé que quien movía mis fibras también podría destrozarme el alma. A todas las calaveras que me leen: vivan, aun con el peso del dolor. Los recuerdos no desaparecen; solo se cubren de polvo mientras nuevos momentos intentan ocupar su lugar.