Le escribo desde la más acalorada de las cóleras, Calavera. Si es que verdaderamente así se llama usted. Esta carta la escribo desde la pasión del arrebato y le cuento, Calavera (...)
En mi primera infancia me llamaba la atención ver a mi padre sentado en el sofá con un enorme libro en las manos. Apenas respiraba. En el momento que lo dejaba para ir al baño, yo iba a ver lo que había en sus hojas. ¿Qué ocurrió? Que cada cosa que yo veía, era una […]