Le escribo desde la más acalorada de las cóleras, Calavera. Si es que verdaderamente así se llama usted. Esta carta la escribo desde la pasión del arrebato y le cuento, Calavera (...)
Jugando con las palabras como quien juega con arcilla, nos escribe Dully unos versos tanto melancólicos como enigmáticos, como deberían ser todos los versos. Nada como el desamor para inspirar buenos poemas.