Podría escribirle un libro sobre por qué escribir aviva mi alma, pero dado que ha dejado claro en su ejemplo que solo podrán ser quinientas palabras, y que ya he perdido unas treinta, paso a decirle que escribir enciende mi ser.
Vikcy nos regala este poema que, como buen poema de desamor, es también una velada amenaza: cuidado con enamorarse, pero, al mismo tiempo, ojalá que te enamores.