Soffia Cavilar nos recuerda que la adultez, además de un montón de deudas, también es una careta que mantenemos para fingir que todo funciona, cuando, en realidad, todo se derrumba tan, pero tan lentamente, que nadie lo nota.
Escribo esto movida por la emoción más tonta pero irresistible: el chisme me corre por las venas como la cafeína a las 8 AM. Como mi turno no termina hasta las 20:00, necesitaba desahogar esta intriga (...)