La vida me hizo caminar por el puto infierno, yo caminé como el mismísimo Satanás, con los demonios susurrando “no hay descanso eterno”, mientras el mundo me enseñaba a desconfiar.
(...) La organización priorizó el negocio sobre el espectáculo. Ante la decadencia del evento y la poco convencible alineación de este año, la única manera de garantizar una cifra decente de audiencia era apelar al morbo, a la polarización y a la chabacanada (...)