Buscamos la evolución del pensamiento, la evolución del sentido social y personal, no solamente colectivo, sino de buscarnos a nosotros mismos, conocer nuestro laberinto es conocer también nuestras propias debilidades y fortalezas.
Kundera habla del eterno retorno: la idea de que todo lo que vivimos podría repetirse infinitamente. Pensé en ello con una calma extraña, como si esa idea siempre hubiese estado en algún lugar dentro de mí.