Espero que esta carta lo encuentre en un buen momento, porque para mí un buen momento se está transformando en el destino de una carrera que no tengo bien en claro si lograré terminar (...)
Y ahí estaba yo, aburrido en la casa de mi papi, obligado a escuchar incoherencias de un viejo que pronto no volvería a ver. Pero decidí hacer el intento de pasar un rato agradable con él, así que me paré del sillón en que estaba echado y me dirigí a la pieza de mi papi, el cual, al verme pasar, me preguntó lo que siempre me preguntaba (...)