(...) el propósito de esta carta es para dejarle un mensaje a aquellos nóveles suicidas que se atreven a navegar por las aguas tormentosas que rodean a los escritores: No boten ni rompan sus borradores. Guarden todo y en algunos años verán algo más en sus textos.
Hoy desperté con un amanecer distinto, lleno de desafíos para ir en busca de nuevos destinos, en ese caminar me encontré con Calavera Lectora que llamó mi atención.