
Carta enviada el 5 de octubre 2026.
Por Cecieva
ig: @_cecieva
Estimado director,
Calavera Lectora:
Quisiera expresar algunos sentimientos que han invadido mi mente últimamente y es que por alguna razón en ésta época del año, el sólo hecho de la existencia misma se vuelve un acertijo indescifrable. El agotamiento es antagónico hasta diciembre, como si ese 31 diera un punto final y se reiniciara la vida, una mentira absoluta de la que me trato de convencer para darme ánimos y llenar mis pulmones de aire cada día. No escribo esta carta tratando de buscar palabras alentadoras o una esperanza desvanecida, al contrario, me gustaría pensar que hay otros seres que comparten mi desánimo. En el interior de mis pensamientos aletargados, se esconde un destello como una pequeña semilla que echará raíces a inicios del próximo año, y es que siempre ocurre así, cuan deja vu sostenido en el tiempo. Porque claro una balanza nunca está equilibrada si no tiene un puñado de sombras y luces, es que ya estamos en octubre y me encantaría una pausa para descansar la mente. Es imperativo y todo ser humano debiese tener pausas recreativas obligatorias, porque si de vacaciones hablamos:
¿Cómo podría ser humanamente posible descansar 15 días hábiles en el año?, ¿Dónde está la "humanidad" en eso?
Pues bien, mis palabras se pueden tomar como un desahogo de un grito desesperado que desea con ansias ser escuchado, quizás son la idea de una mente cansada sin disposición, o simplemente que esta carta fue escrita un día lunes con la fe perdida de un domingo devastador.
«La carta desconocida encontrará las manos del alma». Alejandra Pizarnik
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Cecieva