Volver a ocurrir, por Amaryn Darel

Amen. No teman a los tropiezos ni a los incautos que aparecen en el camino. En algún lugar existe un amor capaz de recordarnos que la vida puede volver a florecer. Un amor que puede ser, simplemente, rojo rojo.
Admin Calavera
27 de junio de 2026

Carta enviada el 20 de junio 2026.

por Amaryn Darel

Amaryndarel@gmail.com

Querido director: Es un verdadero gusto volver a saludarlo después de tan salvaje aventura.

Vengo aquí con la frente en alto y el corazón lleno de preguntas. Usted sabe que el amor es uno de los temas recurrentes de nuestra vida. Es aquello que nos impulsa, que nos llena de emoción y nos recuerda que seguimos vivos. Es sentir que amas a una persona con tanta intensidad que cada parte de ti desea entregarse por completo.

Conocí a alguien. Alguien que llenó mi corazón de una emoción que creía olvidada. Ya no sé exactamente qué sucede dentro de mí, pero hay algo que sí sé: me enamoré.

No hace mucho vine aquí cargada de dudas. Hoy regreso con una certeza. Es alguien que posee un alma blanca. En sus ojos podría encontrarse un refugio, una calma que recuerda que respirar también puede ser un regalo. Quizás hasta su nombre, Valentín, parece estar hecho de dulzura. Pronunciarlo merece el mayor de los respetos. Es un ángel, mi ángel.

Amar se siente como una descarga de adrenalina recorriendo las venas. Se siente ligero, libre de peso. Se siente como jamás imaginé que volvería a sentir. Siempre he creído que amar es entregarse; no perderse en alguien, sino ofrecer lo mejor de uno mismo sin esperar nada a cambio.

Querido director, vengo aquí con una dosis de vida corriendo por la sangre y con un nombre que pronuncio entre suspiros. Un nombre que deseo proteger de toda tristeza y de toda herida.

Vengo a decir que la vida es hermosa cuando se contempla a través del amor, de la unión y de una entrega sincera. Porque no existe amor más puro que aquel que no exige nada a cambio.

Amen. No teman a los tropiezos ni a los incautos que aparecen en el camino. En algún lugar existe un amor capaz de recordarnos que la vida puede volver a florecer. Un amor que puede ser, simplemente, rojo rojo.

Los enamorados son poetas sin escenario. Caminan con sueños en los bolsillos. Son aquellos que encuentran razones para escribir una carta, dedicar una frase o convertir un gesto pequeño en algo eterno.

Y quizás eso sea amar: encontrar a alguien cuya existencia vuelve más hermoso el mundo.

Con mucho cariño para usted, señor director, y para mis compañeros calaveras:

Se despide, Una enamorada con el corazón en las manos.

Amaryn Darel

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