
Carta enviada el 26 de abril 2026.
por Charano Saldaña
charanosaldana94@gmail.com
Estimado director:
No sé si sané o solo me acostumbré,
Cicatrices viejas que ya no deberían doler,
Pero duelen como si fuera la primera vez,
Son lecciones, eso dicen por ahí,
Pero hay algunas que enseñan solo a sobrevivir.
Hay días que llueve sin que caiga una gota,
Y noches tan largas que el alma se agota,
Cargué culpas ajenas, me rompí en silencio,
Quise ser fuerte y solo aumenté el peso.
Y sigo, sigo buscando el alivio,
En un mar de dudas y dolor persistente,
Aprendí a nadar, pero el agua sigue fría,
El tiempo no cura, solo cambia la herida.
He visto la vida pasar entre las sombras,
El eco de mis errores resuena en mi memoria,
Cierro los ojos, pero nunca me olvido,
De esos días rotos que nunca he vencido.
La soledad no es solo un espacio vacío,
Es el grito en mi pecho que no tiene remedio,
Alzando la mirada, buscando un respiro,
Pero a veces el sol se oculta entre suspiro y suspiro.
Y sigo, sigo buscando el alivio,
En un mar de dudas y dolor persistente,
Aprendí a nadar, pero el agua sigue fría,
El tiempo no cura, solo cambia la herida.
Cada cicatriz cuenta una historia perdida,
Cada lágrima caída, una batalla vencida,
No sé si sané o si el tiempo me cambió,
Pero aún llevo el peso de lo que no olvidó.
Y sigo, sigo buscando el alivio,
En un mar de dudas y dolor persistente,
Aprendí a nadar, pero el agua sigue fría,
El tiempo no cura, solo cambia la herida.
No sé si sané o solo me acostumbré,
Pero aquí sigo, sobreviviendo otra vez.
Charano Saldaña