Aquí estoy del otro lado del tablero una vez más, esta vez quiero contarle mi pena…otra noche donde me llama el tintero, he vuelto a acordarme de él… Se llamaba Juan...
Después de casi medio siglo, logré recuperar varias de mis plumas, las que arranqué cada vez que tiraban de mis cadenas, cada vez que quise volear, cada vez que cuestionaba el ser.