Me tomaré el atrevimiento de compartir con ustedes, compañeros suscriptores, este pequeño poema que escribí teniendo como inspiración a todas las abuelitas que, por circunstancias que se escapan de su control, deben criar una ultima vez.
Tiene unos ojos donde cualquier hombre podría perderse. Una vez que empezó el canto de la sirena, donde me prometía amor y poner el cielo a mis placeres, comencé a observar...