He conocido la camilla del hospital público, donde el dolor espera , donde las miradas evitan encontrarse y donde uno aprende que quejarse puede ser visto como una molestia.
(...) La organización priorizó el negocio sobre el espectáculo. Ante la decadencia del evento y la poco convencible alineación de este año, la única manera de garantizar una cifra decente de audiencia era apelar al morbo, a la polarización y a la chabacanada (...)