Buscamos la evolución del pensamiento, la evolución del sentido social y personal, no solamente colectivo, sino de buscarnos a nosotros mismos, conocer nuestro laberinto es conocer también nuestras propias debilidades y fortalezas.
He conocido la camilla del hospital público, donde el dolor espera , donde las miradas evitan encontrarse y donde uno aprende que quejarse puede ser visto como una molestia.