(...) Nunca imaginé que quien movía mis fibras también podría destrozarme el alma. A todas las calaveras que me leen: vivan, aun con el peso del dolor. Los recuerdos no desaparecen; solo se cubren de polvo mientras nuevos momentos intentan ocupar su lugar.
(...) Sé que toda vida tiene un precio, el precio es seguir el camino aunque tengas que resistir el peso del mundo en tus hombros y no dudo de que hay que decir la verdad...