Y ahí estaba yo, aburrido en la casa de mi papi, obligado a escuchar incoherencias de un viejo que pronto no volvería a ver. Pero decidí hacer el intento de pasar un rato agradable con él, así que me paré del sillón en que estaba echado y me dirigí a la pieza de mi papi, el cual, al verme pasar, me preguntó lo que siempre me preguntaba (...)
Tengo más rabia que preguntas. Todos los días atiendo y escucho a personas que me traen problemas que causan indignación; porque su AFP les calculó la vida hasta los 120 años, porque la familia los abandonó, porque el RSH no les permite una ayuda social, porque el sistema de salud no cubre ni sus enfermedades ni sus medicamentos, porque los geriatras son menos de 200 en Chile para más de tres millones de personas mayores.