Solo un abrazo, una caricia o tan solo un hola hijo.. Como con tanta soltura puedes refregar la muerte de quien lo amaba. Sin condición ni prejuicios, sin temor a dar lo todo por él(...)
La vida me hizo caminar por el puto infierno, yo caminé como el mismísimo Satanás, con los demonios susurrando “no hay descanso eterno”, mientras el mundo me enseñaba a desconfiar.