Los comediantes pecan de tomarse el humor en serio, exponiéndose a la furia del público. En otras partes del mundo esto carece de importancia, pero en Chile es representativo del carácter nacional. Alejandro Castro opina sobre la mentada rutina en su concisa carta.
Tal vez ese sea mi desafío final: aceptar que la estabilidad también puede ser interesante o que la ternura no tiene porqué ser precisamente la ausencia de fuego, sino su forma más exigente o evolucionada de existir.