Jugando con las palabras como quien juega con arcilla, nos escribe Dully unos versos tanto melancólicos como enigmáticos, como deberían ser todos los versos. Nada como el desamor para inspirar buenos poemas.
(...) Sé que toda vida tiene un precio, el precio es seguir el camino aunque tengas que resistir el peso del mundo en tus hombros y no dudo de que hay que decir la verdad...