Ariadna Kyteler inicia su misiva afirmando que su carta es "un poema de los días oscuros". Y cumple la promesa. ¿Por qué la oscuridad luce tan bella? ¿Acaso mucha luz encandila?
El terror, cuando se escribe desde nuestras propias heridas, deja de ser un simple artificio para volverse una mirada lúcida sobre lo que somos y tememos.