De niña escribía poesía, con los años y por verguenza dejé de hacerlo. Hoy, ya adulta, y con muchas historias en mi espalda, encontré en la escritura el medio mas liberador para sanarme...
Tiene unos ojos donde cualquier hombre podría perderse. Una vez que empezó el canto de la sirena, donde me prometía amor y poner el cielo a mis placeres, comencé a observar...