Tal vez ese sea mi desafío final: aceptar que la estabilidad también puede ser interesante o que la ternura no tiene porqué ser precisamente la ausencia de fuego, sino su forma más exigente o evolucionada de existir.
El sexo vende y el gimnasio es un escaparate a disposición, aunque hay dos señoritas que llaman la atención no sé si su cerebro sea igual de atractivo y de momento me sobra el asco por la estupidez humana tanto como para averiguarlo…..