Arlenne Vatter abraza la desconfianza en los formatos actuales, sugiriendo que la literatura es un antídoto para tan aburrida enfermedad. Secundamos sus palabras: también creemos que los libros liberan. Y también creemos que el final se acerca. Oremos.
Solo un abrazo, una caricia o tan solo un hola hijo.. Como con tanta soltura puedes refregar la muerte de quien lo amaba. Sin condición ni prejuicios, sin temor a dar lo todo por él(...)