Me tomaré el atrevimiento de compartir con ustedes, compañeros suscriptores, este pequeño poema que escribí teniendo como inspiración a todas las abuelitas que, por circunstancias que se escapan de su control, deben criar una ultima vez.
El sexo vende y el gimnasio es un escaparate a disposición, aunque hay dos señoritas que llaman la atención no sé si su cerebro sea igual de atractivo y de momento me sobra el asco por la estupidez humana tanto como para averiguarlo…..