Podría escribirle un libro sobre por qué escribir aviva mi alma, pero dado que ha dejado claro en su ejemplo que solo podrán ser quinientas palabras, y que ya he perdido unas treinta, paso a decirle que escribir enciende mi ser.
Almendra envía un poema que aparentemente habla sobre zapatos, prenda encargada de ocultar dedos chuecos y protegernos del pedregoso camino. Sin duda, nuestra prenda favorita. Realmente y metafóricamente.