(...) vivo en mi mundo atrabiliario donde los hoyudos son personajes llenos de fama y privilegios y los verdaderos prohombres, son relegados de los medios de comunicación social. Punto aparte, los nativos no digitales somos excluidos, no solo técnicamente, si no también por intereses sociales (...)
Podría escribirle un libro sobre por qué escribir aviva mi alma, pero dado que ha dejado claro en su ejemplo que solo podrán ser quinientas palabras, y que ya he perdido unas treinta, paso a decirle que escribir enciende mi ser.