Jugando con las palabras como quien juega con arcilla, nos escribe Dully unos versos tanto melancólicos como enigmáticos, como deberían ser todos los versos. Nada como el desamor para inspirar buenos poemas.
Nuestra vida comienza al igual que acaba, con un pequeño latido y un efímero suspiro, ese pensamiento ha rondado mi mente constantemente los últimos días y da mucha ansiedad no saber cuál será el último de estos...