Siento que la nación ha entrado en un cuarto oscuro donde convergen la esperanza y la sombra. No hablo de partidos ni de encuestas sino de esa atmósfera profunda que sacude la cultura, la memoria y las palabras.
El sexo vende y el gimnasio es un escaparate a disposición, aunque hay dos señoritas que llaman la atención no sé si su cerebro sea igual de atractivo y de momento me sobra el asco por la estupidez humana tanto como para averiguarlo…..