Este año, el invierno pareció impregnarse más hondo en los huesos, quizás porque nos faltaba el fuego que mantenía tibia a esta familia. Mi abuela, la "mamita", emprendió el viaje final, dejando tras de sí un silencio espeso (...)
Solo un abrazo, una caricia o tan solo un hola hijo.. Como con tanta soltura puedes refregar la muerte de quien lo amaba. Sin condición ni prejuicios, sin temor a dar lo todo por él(...)