Vikcy nos regala este poema que, como buen poema de desamor, es también una velada amenaza: cuidado con enamorarse, pero, al mismo tiempo, ojalá que te enamores.
Aquí estoy del otro lado del tablero una vez más, esta vez quiero contarle mi pena…otra noche donde me llama el tintero, he vuelto a acordarme de él… Se llamaba Juan...