Tal vez ese sea mi desafío final: aceptar que la estabilidad también puede ser interesante o que la ternura no tiene porqué ser precisamente la ausencia de fuego, sino su forma más exigente o evolucionada de existir.
"Señor director, No se imagina usted cuánto me debo a mis personajes. Han sido ellos quienes me han pedido que escriba esta carta. Esos habitantes invisibles, que desde algún rincón de un mundo desconocido tocan mi puerta y me usan como un puente entre su realidad y la mía."