Podría escribirle un libro sobre por qué escribir aviva mi alma, pero dado que ha dejado claro en su ejemplo que solo podrán ser quinientas palabras, y que ya he perdido unas treinta, paso a decirle que escribir enciende mi ser.
Amable Director, Hace algún tiempo, desde mi ventana, contemplé un crepúsculo que anunciaba una noche distinta. Observaba lo que restaba, de la puesta de sol, siempre desde mi ventana.