Me he visto aferrada a una rutina persistente, con mis sueños convertidos en sólidas estatuas, dando cabida a pequeñas proyecciones, muy entendidas y comprendidas por mi mundo de adulto. Repito diariamente anhelos que confundo con mis sueños, convenientemente transformados para cubrir mis actuales necesidades:
Lo que si deberías saber, es la importancia de no juzgar comportamientos de quienes no conoces, de explicar con paciencia lo que sea que te pregunten, entender que siempre puedes ser amable (...).