¡Qué obra más barata sería si mi vida se presentase en un teatro! Un testimonio de una mujer que se ahoga una y otra vez sin aprender a nadar, y sin embargo aún sigue intentándolo.
He conocido la camilla del hospital público, donde el dolor espera , donde las miradas evitan encontrarse y donde uno aprende que quejarse puede ser visto como una molestia.