Nuestra vida comienza al igual que acaba, con un pequeño latido y un efímero suspiro, ese pensamiento ha rondado mi mente constantemente los últimos días y da mucha ansiedad no saber cuál será el último de estos...
Aquí estoy del otro lado del tablero una vez más, esta vez quiero contarle mi pena…otra noche donde me llama el tintero, he vuelto a acordarme de él… Se llamaba Juan...