(...) Dios... ¿cómo clamo tu auxilio en esta noche vacía? ¿Cómo hago para que él me perciba, para que mi espíritu no se disuelva en la hiel de la agonía?
Me encantaría que más lectores se animaran a conocerlo. A veces uno piensa que la narrativa chilena actual es difícil o poco entretenida, pero autores como Baroja demuestran lo contrario.