Estimado Director, comparto mi último poema dedicado a la Diosa Roja. La Gran Bastarda (o mi Obscura Madonna) Por Lord Venusino. Cortesana de traviesos encantos y del sucio misterio, Tú que has sido expulsada del Edén Republicano Por tu maquillaje inquietante y sapiencial indecencia, Sin ti no hubiese sido posible alcanzar las cumbres del ocaso […]
No sé si esto es amor, y esa duda me pesa, me empuja a un espacio reflexivo que no se acaba nunca. A ratos siento que sí, que lo es, y en otros momentos pienso que solo es una ilusión persistente, una forma desesperadamente elegante de aceptar que todavía sigo vigente para estos juegos.