
Carta enviada el 27 de abril 2026.
por Lord Venusino
@lord_venusino
Estimado Director, comparto mi último poema dedicado a la Diosa Roja.
La Gran Bastarda (o mi Obscura Madonna)
Por Lord Venusino.
Cortesana de traviesos encantos y del sucio misterio,
Tú que has sido expulsada del Edén Republicano
Por tu maquillaje inquietante y sapiencial indecencia,
Sin ti no hubiese sido posible alcanzar las cumbres del ocaso
Ni permanecerán olvidadas las lápidas de aquellos que en el transcurso de la vida tu vas degollando.
Zorra de la Luna Roja,
Que dotas de fortuna los saltos del peregrino en su tormentosa búsqueda por los oasis antárticos
Poniendo un paño frío al demencial juego de la existencia.
¿Cuántos lázaros se han recompuesto siguiendo a esos pies entaconados que refrescan la bruma de la noche?
Oh! Diosa angustiada,
He visto esa mirada antes,
Solo tú sabes algo de la vida,
Porque solo junto a ti
Las calles se desarman inventando parajes desconocidos en cada conversar.
¿Qué subterráneos enigmas nos aguardan en el viejo Valparaíso?
Oh! Ramera del Apocalipsis Púrpura!
¡Como me atraen
Tus colmillos naturales,
Tú terrible empoderamiento,
Tú insaciable desprecio hacia este mundo y el gozo con el que enfrentas todo!
Mi obscura Madonna de sonrisa desvergonzada
Llévame allá, a donde tú perteneces...
Y siguiendo tus rastros hemos de encontrar la noche detrás de la noche:
al son de esas crudas nalgas
que deambulan bajo faroles públicos o en el dulzor de los calderos vaginales que adornan las leyendas de tu nombre.
Dionisia de profunda cabellera negra, Tú que persigues en las horas consumidas la verdadera fortuna de tu alegría, ¡Méame, cágame, escúpeme! Quiero escuchar los estruendos de tus fluidos acabar con mis vanos sentimientos, En una copulación dedicada a los dioses sin nombre de la dispersión y el vacío, Porque los amantes de ultratumba son también los desposados.
Empastilladas lobas y locas,
Viejas y putas,
A Ustedes mi sagrada gratitud:
que me han dado la miel y la cereza de los bosques empantanados de Yuggoth,
El cáliz rojo de sus entrepiernas y la moldura de sus dientes en un arranque de exquisita locura,
A Ustedes, que permanecen indiferentes al tiempo y a las advertencias, jugando con los hombres y abandonando niños,
Vagando en restobares somnolientos,
caminando de malhumor entre las gentes abultadas o distrayendo a forajidos luceros que parpadean en las plazas a las horas del terror nocturno.
¿Qué extraños mundos nos aguardan?
Lord Venusino